viernes, 7 de mayo de 2010

Espiral irremediable

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros.
Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.
No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado- a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.
De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.
Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, alos meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana -que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural-, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.
Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente -recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española-. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos»
Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante.
Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.
Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio.
Cuánto más peligro tiene un imbécil, que un malvado.

martes, 13 de abril de 2010

Faro


Yo no soy marinero, soy capitán
De un barco de sueños
Hacia la región estelar

En la proa tu estatua
Desnuda
Que guía mi destino

Calabrote que me ciñe
Canto de sirena con sabor a hiel
Estela ya lejana, dolor bajo mi piel

Ninfa marina canta por mi
Zozobra y Barlovento
Sufrimiento, oscuro mar

Quiero dejar de navegar
Llanto de sal
!Ay de mí¡

sábado, 10 de abril de 2010

Dichosos

Dichosos los que solo ven la verdad
Los ojos que que te llenan de libertad
Esencia de la felicidad

Dichosos los que buscan solo el interior
Los que te aman sin esperar
Recordadlos

La vida nos da la espalda
Qué color hay en tu corazón

Dichosos los que caen al fondo y se levantan
Los que aprenden de los errores
Recordadlos

Los que saben sin saber
Los que ofrecen otra oportunidad
Dichosos ellos,dónde están

Laberinto


No te encuentro, no me importa abandonar
No quiero arrastrarme en el suelo
Incapaz de resistir, adicción que me hará morir
Latidos que siguen despiertos
Para hacer volar

Notar la vida, supurar bajo mi piel
Apreciar los pasos que me hacen caminar

Fuera de mi, vete de aquí
No vuelvas más
Olvídame ya, corre hacia atrás
Pues te alcanzaré

Miénteme para quererte
Guíame hacia el abismo
Lagrímas de ciego y sin dolor

Notar la vida de nuevo
Supurar bajo mi corazón
Apreciar los pasos que me hacen caminar

Aléjate ya y vende mi libertad
Corre sin más

Hablame para oir tu voz
Palabras de hiel que conducen a un abismo

Despertar


Te extraño, y estás aquí
La razón de mi existir es simple
Solo no puedo vivir, y contigo moriré

Tu decisión hoy me mata
Irrevocable, se acabó mi tiempo
Debo despertar

Te miro, y no encuentro refugio
Te llamo, no hay respuesta
Mi paciencia se agotó

Sé que tu decisión hoy me mata
Y no me deja respirar
Se acabó mi tiempo, debo despertar

Tanto oscuridad, sé que tu estás al final
Tu decisión hoy me mata,
Debo despertar

Perlas brillantes


Fracasos te hicieron perder tu estima
Novelas no leídas dibujan tu caracter

Dolor con mucho calado
Palabras sombrías te obligan a cambiar

Sociedad aplastante
Te llegó la hora de sonreir

Tiempo perdido, nadie te rescatará
Rompe tu voz y grita

No te duermas, murmura que tu hora está aquí
La hora de sonreír.

No calles, reivindica
Hazte oir, es tu hora
La hora de sonreir

La noche


Las paredes cierran mi espacio
No hay oxigeno
Comsume mi respiración
Sin explicación, cambio de color

La noche ya está aquí
Y tu retrato quiere hablar
No escucho

Luz tenue invita a desepertar
Indicando que puedo volar
A cuatro metros del suelo

Sombra del pasado
Remueve mi memoria y me hacer recordar
Recapacitar, que el camino no es camino
Sino que se hace camino al andar