lunes, 4 de febrero de 2013
La Literatura como vocación
Como mandato perentorio, la vocación de escribir. Escribir historias que deslumbren a los lectores y que modifiquen la realidad a la que nos encontramos abocados. La realización de Mundos Posibles gracias a la ficción, cuyo horizonte de expectativas sean personajes que nos hagan soñar. El ejercicio de la vocación es la mejor recompensa, sin duda. Escribir se puede convertir en la mejor manera de vivir, y esto el escritor lo siente muy íntimamente. Para el escritor, la vocación puede ser también una elección, cuyo movimiento libre de voluntad nos conducirá a la quintaesencia de la realización personal: escribir.
Probablemente esa vocación se instala en la más tierna infancia, con una predisposición especial para fantasear tanto personas como lugares como épocas. Esas proclividad es el punto de partida para la vocación literaria. (continúa)
jueves, 24 de enero de 2013
Shakespeare estimula el cerebro
A veces no basta con saber o creer algo, pues la ciencia luego hace investigaciones que dan cuenta que es al revés. Por eso, es maravilloso saber que un grupo de científicos ha comprobado que, en efecto, leer cosas complejas -como la poesía de William Shakespeare o William Wordsworth- estimula el cerebro y lo pone a trabajar más. En pocas palabras, te hace más inteligente. ¡Muerde el polvo, Coelho!
miércoles, 23 de enero de 2013
Felicidad Conyugal
La felicidad que sólo tiene lugar una vez en la vida, y que nunca se repetirá, y la realidad radiante de los primeros años de matrimonio, y el egoísmo enamorado, y la felicidad continúa sin causa; y luego el cansancio, el vago descontento, el tedio de la vida monótona; el penoso estado de dos almas fusionadas que comienzan imperceptiblemente a separarse y a alejarse la una de la otra; finalmente, el tierno y triste otoño del corazón, la reaparición del rostro del amor, empalidecido, envejecido, más enternecedor con sus lágrimas y sus arrugas, el recuerdo de los escollos, el pesar por el daño causado y por los años perdidos, la serenidad de la tarde, el augusto paso del amor a la amistad y de la novela de la pasión a la maternidad.
domingo, 20 de enero de 2013
Hacia lo profundo del ser
Todos los seres estamos en el mundo para algo. Nuestra existencia tiene un sentido. Cada uno tenemos una misión que cumplir. Un camino que seguir. Un sueño que conquistar y que vivir. Un tesoro para buscarlo y encontrarlo. Una Leyenda Personal. Una vocación.
Por ello, guíate por las señales, ésas a las que consideras insignificantes, porque son parte del lenguaje universal.
Los corazones somos así
-Aunque proteste un poco es por que soy un corazón de hombre, y los corazones de hombre son así. Tienen miedo de realizar sus mayores miedos porque consideran que no los merecen, o no van a conseguirlos. Nosotros, los corazones, nos morimos de miedo solo de pensar en los amores que partieron para siempre, en los momentos que podrían haber sido buenos y que no lo fueron, en los tesoros que podrían haber sido descubiertos y se quedaron para siempre escondidos en la arena. Por que cuando esto sucede, terminamos sufriendo mucho.
lunes, 24 de diciembre de 2012
Despedida
Quizás, cuando me muera,
dirán: Era un poeta.
Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.
Quizás tú no recuerdes
quién fui, mas en ti suenen
los anónimos versos que un día puse en ciernes.
Quizás no quede nada
de mí, ni una palabra,
ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.
Pero visto o no visto,
pero dicho o no dicho,
yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!
Yo seguiré siguiendo,
yo seguiré muriendo,
seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto.
sábado, 1 de septiembre de 2012
Panegírico de mi mismo
Me celebro y me canto a mí mismo
Y estas palabras que de mi pluma salen,
Son también para ti,porque tú y yo somos uno.
Porque lo que yo tengo los tienes tú.
Y cada molécula de mi ser es tuya también.
Merodeo y también lo hace mi alma
Y te invito a ello,
Observo las hojas hijas del viento
Con un mensaje, te quiero.
Porque yo nací aquí, donde otros padres nacieron
Y engendraron poetas que lloran la ausencia.
Tengo treinta y ocho años y exhalo un pensamiento
Que me acompañará hasta que muera, porque el morir
No es importante. Tú sí lo eres.
Tú sí lo eres. Dejo abierto el hueco por el que se cuela
La energía desenfranda de un enfado por tu ausencia.
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