lunes, 18 de agosto de 2014

El hombre

Visto un león, están vistos todos, y vista una oveja, todas; pero visto un hombre, no está visto sino uno, y aún ése no bien conocido. Todos los tigres son crueles, las palomas sencillas y cada hombre de su naturaleza diferente. Proveyó la sagaz naturaleza de diferentes rostros para que fuesen los hombres conocidos, sus dichos y sus hechos (no se equivocasen los buenos con los ruines), y nadie pudiera solapar sus maldades con el semblante ajeno.

jueves, 1 de mayo de 2014

"Alguna gente siente la lluvia, otra únicamente se moja"

viernes, 21 de marzo de 2014

Hojas de Hierba

¡Oh, mi yo! ¡oh, vida!
de sus preguntas que vuelven,
Del desfile interminable de los desleales,
de las ciudades llenas de necios,

De mí mismo,
que me reprocho siempre (pues,
¿quién es más necio que yo, ni más desleal?),
De los ojos que en vano ansían la luz, de los objetos
despreciables, de la lucha siempre renovada,
De lo malos resultados de todo, de las multitudes
afanosas y sórdidas que me rodean,

De los años vacíos e inútiles de los demás, yo
entrelazado con los demás,
La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que
vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas
cosas, Oh, mi yo, Oh, vida ?

Respuesta

Que estás aquí - que existe la vida y la identidad,
Que prosigue el poderoso drama, y que
puedes contribuir con un verso.
WALT WHITMAN 

miércoles, 5 de febrero de 2014

Me deslizo...Sin rumbo

Qué duda tan existencial
¿Acaso sentirías pena por mi?
Otra pastilla y caigo preso del sueño
Me arrodillo, y un profundo sueño me invade.

Ahí mismo, me deslizo sin rumbo
la salida parece ser un amanecer.
Parece que choco, pero sigo atado con cuerda.
Contempla mi estampa, marioneta de trapo.
Hecho polvo sí, pero lo superaré.

Ahora despierto, y cuento los días tristes.
1, 2, 3, son muchos para mí.
Otra pastilla, a ver si me encuentro.
Alcanzo tu mano, pues ya estás allí.

Es cuando comienzo a creer,
que me deslizo como una gota de lluvia,

que pierdo el rumbo y comienzo a vagar.

Hay un morador que me persigue,
pero he escapado fingiendo mi propia muerte.

Ven conmigo, ni imaginas las visiones que tendrás.
Es mi imaginación, préstame tus ojos
para que pueda ponerlos frente a los míos
y verás un poco mejor, un poco mejor.

Qué destino tan prodigioso,
donde me encuentro ahora, aunque no pueda ver.
Otra pastilla, a ver si pronto muero.
Siento el colapso y pronto rozo el sueño.

Ahí voy, y voy y voy...
Me deslizo, salida al amanecer,
Espero chocarme pero sigo atado con cuerdas.
Contempla mi estampa, marioneta de trapo.
Hecho polvo, pero lo superaré.



domingo, 2 de febrero de 2014

Horizonte

Columnas, columnas, columnas
Sombras que aparecen y que no dejan ver.
Ven acércate, deja que te toque
Mis arrugas no te gustarán 

Un día fui joven y amaba
Una noche fui viejo y odiaba

Ni un solo horizonte de esperanza queda ya,
y miedo me da asomarme.
Cuéntame qué ves y dímelo al revés
Pues carezco de fuerza para aprender

Un día fui joven y amaba
Una noche fui viejo y odiaba

Viento que sopla con fuerza,
Y se lleva todo lo malo porvenir.

Esa luz me ciega, no quiero verla más.
 
 

jueves, 30 de enero de 2014

Canción del Viejo Marinero



Day after day, day after day,              
We stuck, nor breath nor motion;        
As idle as a painted ship,                    
Upon a painted ocean.
                      
Water water everywhere,                    
And all the boards did shrink,            
Water water everywhere,                    
Nor any drop to drink.                        

martes, 28 de enero de 2014

El juego del Ángel

-Vidal es un sentimental que todavía cree en esas leyendas profundamente españolistas como la meritocracia o el dar oportunidades al que las merece y no al enchufado de turno. Forrado como está, ya puede él permitirse el ir de lírico por el mundo. Si yo tuviese una centésima parte de los duros que le sobran a él, me hubiese dedicado a escribir sonetos, y los pajaritos vendrían a comer de mi mano embelesados por mi bondad y buen duende.

-La envidia es la religión de los mediocres. Los reconforta, responde a las inquietudes que los roen por dentro y, en último término, les pudre el alma y les permite justificar su mezquindad y su codicia hasta creer que son virtudes y que las puertas del cielo sólo se abrirán para los infelices como ellos, que pasan por la vida sin dejar más huella que sus trapaceros intentos de hacer de menos a los demás y de excluir, y a ser posible destruir, a quienes, por el mero hecho de existir y de ser quienes son, ponen en evidencia su pobreza de espíritu, mente y redaños. Bienaventurado aquel al que ladran los cretinos, porque su alma nunca les pertenecerá. (C.R.Zafón)