lunes, 4 de febrero de 2013

La Literatura como vocación

Como mandato perentorio, la vocación de escribir. Escribir historias que deslumbren a los lectores y que modifiquen la realidad a la que nos encontramos abocados. La realización de Mundos Posibles gracias a la ficción, cuyo horizonte de expectativas sean personajes que nos hagan soñar. El ejercicio de la vocación es la mejor recompensa, sin duda. Escribir se puede convertir en la mejor manera de vivir, y esto el escritor lo siente muy íntimamente. Para el escritor, la vocación puede ser también una elección, cuyo movimiento libre de voluntad nos conducirá a la quintaesencia de la realización personal: escribir. Probablemente esa vocación se instala en la más tierna infancia, con una predisposición especial para fantasear tanto personas como lugares como épocas. Esas proclividad es el punto de partida para la vocación literaria. (continúa)

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